A la espera de la llegada de Lucía, he pintado un mural que refleja nuestra singular familia global, entrelazando las diferentes culturas a las que pertenecemos. Un tapiz celeste reúne constelaciones del norte y del sur y un diverso reino animal: nuestra herencia hecha imagen. Este mural no es solo arte, sino una promesa de unidad y amor más allá de las fronteras. A Lucía: que tu vida refleje esta vibrante diversidad.
En este proyecto tuve la gran suerte de contar con la ayuda de una joven amiga artista.